(NO PUDO HABER MEJ0R PRETEXTO PARA DESEMPOLVAR ESTE ABANDONADO CAJÓN DE SASTRE)
Victoria:
La noche previa a tu nacimiento, está diluviando en la Ciudad de México. Las nubes parecen vaciarse, emocionadas, quizás, por tu inminente arribo.
Los noticieros se inundan con las noticias del partido inaugural del Mundial de Sudáfrica 2010 en donde va a jugar México, pero indignan los detalles que relatan la muerte de un niño mexicano por una bala perdida en la frontera con Estados Unidos, y me aterra enterarme de la confesión de un padre, quien relató cómo mató a sus dos pequeñitos hijos….
¿Cómo pudo ser que hiciera eso? ¿Cómo tuvo la sangre fría para ejecutar tan horrible crimen?
La gente que sabe de tu llegada al mundo está muy emocionada: nuestras familias y nuestros amigos han estado al pendiente de ti, de la hora en que nacerás y cuándo podrán conocerte.
Eres una niña querida y estimada aún antes de nacer.
Tu mamá y tu papá nos despedimos hace unas horas en el cuarto de la clínica. Tu mami ha pasado las últimas seis semanas internada en el hospital en reposo absoluto.
Un problema con la placenta previa obligó a que mami estuviera bajo vigilancia médica y adelantara tu nacimiento a las 36 semanas de gestación.
Decidimos ponerte Victoria, primero porque mami es admiradora del Che Guevara y su frase “Hasta la victoria siempre”. Lo decidimos a los tres meses del embarazo.
Pero conforme se dieron los acontecimientos, cuando se volvió más frágil la salud de mamá, comprendimos que llamarte Victoria fue una decisión con tintes proféticos: para tus padres eres y serás eternamente eso, una victoria.
De tu gestación me quedan grabados tres detalles que te platicaré una y otra vez cuando crezcas.
Uno, a la mañana siguiente en que confirmamos que mami estaba embarazada, me llamaron por teléfono para ofrecerme trabajo en Récord, terminando así tres meses en que los que estuve desempleado. Trajiste abundancia instantánea a nuestras vidas. Torta bajo el brazo.
Dos, cuando fui con mami a tu primer ultrasonido y me cimbró escuchar por primera ocasión los latidos de tu corazón. Lloré de la emoción.
Tres, la noche previa a la que nos confirmaron tu sexo, te soñé como una niña linda y con ojos soñadores. Así lo fuiste.
La noche previa a tu nacimiento, tu existencia provocó por primera ocasión que a mis manos les salieran alas frente al teclado, alimentadas en la inspiración que me genera tu existencia. Sé que a lo largo de tu vida serán muchas las ocasiones en que esto se repita.
La noche anterior a tu nacimiento deseo muchas noches estrelladas y crepúsculos entintados en rojo y amarillo pálido para compartirlos contigo en mi regazo.
La noche anterior a tu nacimiento, prometo amarte y protegerte con todas la fuerza de mi corazón…